martes, abril 29, 2008

De todos los colores

Leo el título del cuento: "El amor de todos los colores", y por un momento pienso en "Adivina quien viene a cenar", esa extraordinaria película en la que se denuncian los prejuicios raciales. Pero no. La cosa trata de Maite, una encantadora niña que habla de su familia: "Mi familia es genial. Mi familia somos: Mamá, Mami, yo, y el amor de todos los colores".
No me sorprendo, ya sé que no es nada nuevo encontrar publicaciones infantiles en librerías de temática homosexual. Pues muy bien. Cada uno es libre de hacer leer a sus hijos lo que quiera. Faltaría plus.

Esa libertad que defiendo para los demás es la que yo quiero para mí, y si el cuentecillo de las lesbianas me molesta es porque no sólo se ha pagado con los dineros (públicos) de la Junta de Castilla y León, sino también porque se ha repartido en las bibliotecas de los colegios públicos sin el conocimiento de los padres, en una nueva muestra de rendición incondicional al progresismo de este nuevo y perfeccionado PP, que es el partido que gobierna esta Comunidad.

Este ¿libro? está dirigido a niños entre 4 y 6 años. El propósito de Topka, la casa editora, es "educar a los niños en la diversidad y la convivencia" a través de cuentos "que muestren niños de todo tipo haciendo todo tipo de cosas". Deduzco que la intención de esta editorial es publicar, próximamente, un alegato a favor de la pederastia en forma de cuento, con un título algo así como "El amor de todos los tamaños", en el que niños (y adultos) de todo tipo harán todo tipo de cosas. Irá acompañado de dvd ilustrativo, supongo.

Exabrupto aparte, empiezan a cumplirse los plazos para renovar nuestra sociedad al gusto de los socialdemócratas de ambos bandos. Avanzamos hacia la "normalización" en todos los campos: se abandona la lucha por el castellano en las Comunidades bilingües; se vuelve a los brazos de los nacionalistas, sin acordarse ni de notarios, ni de ofensas pasadas; se adoctrina a nuestros hijos en supuestos valores para crear una sociedad descerebrada y dominada por el hedonismo que sea fácil de manejar a la hora de mantener en el gobierno a unos políticos corruptos...


Pues conmigo no va. Si tengo que bailar vallenato, se terminó el de Rajoy: que sea el del "Santo Cachón"