jueves, abril 17, 2008

¡Fiesta de la República!

Antes de que alguien me acuse por no haber recibido la invitación, añadiré que no es que se haya celebrado el día patrio de esta vuestra casa, (cuya fecha es el 17 de junio, adelanto), sino que un grupo de alegres profesores de instituto decidió, el pasado día 14, conmemorar la proclamación de la infausta II República española. Todo hubiera quedado en un acto meramente testimonial de unos cuantos nostálgicos de la cheka, si no hubiera sido porque dicha celebración tuvo lugar en las instalaciones (públicas) del centro en el que tales docentes ejercen su magisterio, con la connivencia de la Dirección del mismo. Todo ello ha sucedido en Tarrasa, en el instituto Monserrat Roig, donde se colgaron las enseñas tricolor e independentista catalana, (no vamos a perder esa oportunidad de quitarles el olor a naftalina, por Dios), se oyó el Himno de Riego, y se colocó un cartel, con el que nos solidarizamos, exigiendo la Tercera República, ya(!).

Los alumnos de 15 años de dicho centro, con un afán superador que demuestra sus amplios conocimientos sobre Historia y política, exhibieron una pancarta en la que se podía leer “Contra el Rei d’Espanya canya, canya, canya”. Quede aquí como muestra de la madurez intelectual de éstos y otros muchachos de su misma edad este video enormemente ilustrativo de la preparación de nuestros jóvenes estudiantes...











Claro que no me extraña que en un instituto sucedan estas cosas, ya que en la Complutense se están celebrando (¡es que no paramos!) unas jornadas sobre el mismo tema, en las que se presenta esta etapa de nuestra Historia más o menos como la Arcadia feliz, (niños, a la wikipedia, que seguro que está), en la que todo era una novela de Corín Tellado pero con las chicas y los chicos enfundados en monos azules de obrero... Me ha dejado estupefacta la afirmación del profesor Santos Juliá, que parece decidido a mantener la visión mistermagoosiana sobre el tema, referida a la persecución religiosa, y cito textualmente: "no hay persecución religiosa en la primera etapa de la República. Hay unas quemas de conventos en mayo, pero eso entraba dentro de la tradición. No fue tan dramático como lo que se proyectó sobre esa etapa, a la luz de lo que pasó después. En realidad, el Nuncio estaba encantado. Arzobispos y obispos no llamaron a las armas... todavía. Es cierto que hubo declaraciones aisladas de la jerarquía eclesiástica bastante extremistas, pero la Iglesia, en general, mantuvo una actitud a la expectativa, sin que esa actitud fuera clausurada por las quemas de iglesias y conventos de mayo de 1931".

Claro. Unas quemas de conventos, con los religiosos previamente fusilados, para que no fueran a estorbar el bonito espectáculo. El Nuncio, encantado. Y los milicianos (y milicianas, no se preocupe la señora Ministra de Igualdad, que en esto no hago distinciones), dando un ejemplo de talante. Tal era su espíritu pacifista (¡aprende, Rodriguez!), que, una vez les daban un fusil, en vez de irse al campo de batalla a luchar por su bienamada República (exponiéndose a ser heridos o incluso muertos por una bala facciosa) se limitaban a tareas menos arriesgadas, como detener inocentes ciudadanos para incautar, en su propio provecho, sus bienes; torturar y asesinar a quien les plantase cara en las cárceles del pueblo, y fusilar monjitas y seminaristas de 16 años... A lo mejor por eso perdieron la guerra.