Se han atrevido Gallardón y Rita Barberá a compararse nada más y nada menos que con Tomás Moro, mártir por la fe, al decir que solicitan el "amparo" del patrón de los políticos, aunque no quieren "acabar como él", condenados a muerte por el delito de alta traición.En estos tiempos difíciles, en los que todo lo que nos rodea, y me refiero en particular a la clase política, es engañoso, y en los que cada día desaparece un espejismo en el que habíamos confiado para dejar paso a la cruda realidad, que no es otra que la traición contínua de los que deberían dar ejemplo y pensar en un bien superior, que son capaces de dejar de lado los principios, unos principios irrenunciables per se, por intereses espúreos que se justifican con un hipotético triunfo en las elecciones, en estos días amargos que vivimos los que no creemos en un Líder ni en un Partido, sino en una Nación, que dos politiquillos de poltrona vengan a compararse con Santo Tomás Moro, que perdió su vida pero no abandonó sus principios ni su dignidad, es patético.
Dicen que no quieren acabar como él, pero no creo que tengan que preocuparse por eso: antes de perder su status, abandonarán los valores y las ideas que parecían estar defendiendo cuando los votamos y abrazarán otras, y querrán que sigamos confiándoles nuestro voto, sin saber que hay cosas que ni siquiera nosotros, los que votamos en desesperanza, podemos admitir.
Tomas Moro dijo al subir al cadalso: "I die being the King's good servant, but God's first" (Muero siendo buen siervo del Rey, pero primero de Dios). Ese es el espíritu que deberían tener en cuanta nuestros políticos: primero son los ideales, (Dios, Patria, Verdad, Justicia...) y luego lo demás. Porque lo que está en juego no es ya la supervivencia de un partido, sino la destrucción de una nación.





















1 flechas en el carcaj:
Alawen:
Estupendo artículo, enhorabuena, muy bien escrito, al contrario que la noticia de la página de El Mundo.es a la que remite el párrafo en letras azules.
Al releer, tu artículo he pinchado en ése párrafo que me ha mandado a la citada página de El Mundo.es, en la que el titular expresa duda respecto a la condición de traidor del Burgomaestre de la Villa y Corte, (¿?), mientras da por sentada tal condición en Santo Tomás Moro (¡!). Si el braquiópodo que lo redacto hubiera querido hacerlo peor, adrede, no lo hubiera conseguido. ¿Qué enseñarán ahora en la Facultad de Periodismo?.
Podrías enviarle tu artículo, a modo de ejemplo, con la recomendación de que aprendiera a redactar.
Publicar un comentario en la entrada