jueves, junio 12, 2008

¿Orgullo de qué?

Me acabo de enterar: el próximo día 24 de junio se "celebra" en todo el mundo el día del orgullo pedófilo. Y yo alucino al saber que ya llevan 10 años haciéndolo. Claro que no sé de que me extraño, en un mundo como el nuestro, en el que se persigue la pornografía infantil pero se permite que los depravados se exhiban para demostrar lo amorosos que son con los niños...

Aberrante, asqueroso. Qué le voy a hacer, no tengo estómago para comprender a unos cuantos (muchos, me temo) degenerados a los que les "ponen" los niños, que se dedican al turismo sexual en países lejanos, donde se aprovechan de la indefensión de criaturas esclavizadas por las mafias para que ellos sacien sus bajos instintos. Y que encima quieren pasear su condición como un gallardete, como algo bueno, como ellos mismos dicen: acostumbrar a la sociedad a ver como cosa normal que un adulto practique el sexo con un menor.
Y todavía hay quien, confundiendo la velocidad con el tocino, se pone a defender la postura de estos..., en fin, seres, comparádola con la homosexualidad. No, hijos, no, nada tiene que ver que una persona adulta mantenga relaciones con otra persona adulta, sea del sexo que sea, mientras sean consentidas. También hay quien pide que no se confunda la pedofilia con la pederastia, pero sólo hay que leer el programa del evento para ver que, efectivamente, no se va a quedar en un mero lanzar discursos en defensa de una tendencia sexual, sino que se va a pasar a la acción. O sea, se van a mantener relaciones con menores, y me dá lo mismo como lo llamen: sin la capacidad de dar un consentimiento válido de una de las partes, se esta cometiendo un abuso sexual punible.
La sentencia del Evangelio resume mi posición ante este tipo de conductas: "más les valiera atarse al cuello una rueda de molino y echarse al mar". Porque yo no soy tolerante. No con seres como éstos. Porque cuando se pisotea algo tan sagrado como la inocencia de un niño en favor del placer de un adulto, se deja a un lado la tolerancia y lo único que se desea es que se persiga, hasta separarle completamente del resto de la sociedad y de sus víctimas, a ese "amante de los niños", que quiere mostrarse orgulloso ¿de qué?