miércoles, diciembre 03, 2008

Tontos de los cojones

Los métodos de Goebbels, otra vez. Si la semana pasada Cristina Almeida quería organizar otra noche de los cristales rotos en El Corte Inglés, hoy se vuelve a utilizar el insulto como herramienta de marketing social: si no eres como yo, eres un gilipollas. Es, más o menos, lo que ha venido a decir el alcalde de Getafe, porque no le gustan los que votan al PP. Pero también me ha incluido a mí y a otros que no votamos PP, pero somos de derechas. Por eso, por alusiones....
Será que ser tonto de los cojones, (o de los ovarios, a ver, Aído, ya te han colado otro gol), es no votarle a él o a ZP. Será quizás no haber creído el slogan: "por el pleno empleo, vota a Zapatero", que como puede constatar cualquier observador, bien nacional o extranjero, es una realidad tangible en el País de las Maravillas en el que debe vivir el votante socialista. O quizás es que no nos gusta que se gasten miles de millones de euros en gotelés, en despachos o en coches, o en modeletes de alta costura, mientras las colas en los comedores de beneficencia, (que, por cierto, están ahí gracias a la miserable Iglesia Católica, otros tontos del haba), cada día son más largas, el presupuesto para pagar el desempleo se agota, y son más y más los españoles a los que no les llega el sueldo para pagar la hipoteca y alimentar a sus hijos.
A lo mejor lo que no le gusta al alcalde de Getafe es que no estemos de acuerdo con la negociación del PSOE con los asesinos de ETA, cuya bondad intrínseca ha quedado hoy demostrada en la persona de D. Ignacio Uría, empresario de Azpeitia que ha perdido la vida a manos de los amables pistoleros de esta organización benéfica.
O quizás sea que prefiere su secta de alienados a los que pensamos por nuestra cuenta, razón por la cual jamás le daríamos el voto a un individuo de su calaña. Ni siquiera por la promesa de 400 euros.
Pues miren ustedes, qué quieren que les diga, que prefiero seguir siendo una tonta de baba o de los cojones, y no tener parte en todo esto. Sobre todo, porque no insulta quien quiere, sino quien puede... y no es el caso.


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