domingo, enero 11, 2009

Cambios

Hemos cambiado de año, o al menos eso es lo que dice el almanaque, y todo sigue igual. Bueno, igual, igual, no. Peor, y por lo que parece, todo va a empeorar con el transcurso del tiempo, a pesar de lo que diga ZP, el mismo que aseguraba que no había crisis. (Y en cierto modo, tiene razón, no es crisis, es ya directamente un desastre...). En fin, preparémonos para lo peor.
Mientras tanto, las cosas más cercanas también cambian. Mi sobrina tiene ya 20 meses, estos días con ella han sido estupendos, y estoy deseando que sea un poco más mayor para poder compartir más con ella, además de juegos y risas.
Mis gatos se han convertido en fanáticos, se han unido a la secta de los Adoradores de la Catalítica, cosas del cambio climático y el calentamiento global, y de la crisis; todo ello unido nos ha obligado a añadir un elemento calefactor más este invierno. Quien lo diría, oyendo a los alGoreros que siguen empeñados en lo suyo, que tan buenos réditos les da...
Así, todo cambia, nada permanece, excepto lo de siempre, porque algunos tienen que mantener la pose hasta el final, porque el que se mueve no sale en la foto, y si se deja de percibir la subvención, ¿de qué van a vivir?
Imagino que todos esos que hoy han salido a la calle en contra de Israel son los mismos que se han quedado en casa cuando se pedían cosas tan terribles como la ilegalización de los batasunos o el apoyo a las víctimas del terrorismo. De todas formas, no hubieran estado a gusto en manifestaciones en las que no se pudieran romper cristales, exhibir pistolas o quemar banderas.
Por suerte o por desgracia, es ese sentido yo no he cambiado. AQUÍ ESTAMOS CON ISRAEL. Aquí no apoyamos a los terroristas, a los que colocan a los niños delante, como escudos humanos, mientras disparan cohetes contra naciones legítimamente establecidas, o colocan un cinturón de explosivos en la cintura de una mujer y la obligan a suicidarse en un autobús lleno de civiles. Aquí nos sentimos cercanos a un pueblo que sufre agresiones todos los días sin que nadie salga en su defensa, por miedo a las consecuencias de enfrentarse al integrismo; un pueblo al que incluso se acusa de inventarse una parte terrible de su pasado a la vez que se le llama genocida...
Quizás es verdad que las cosas no cambian, y que el pueblo de Israel nunca va a dejar de ser perseguido...


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