jueves, enero 22, 2009

Yo opto por los ibéricos...


Ante la "razonable", y contraria a las normas de libre comercio, propuesta del tal Sebastián, en la que nos pide que dejemos de comprar productos extranjeros, medida proteccionista propia de regímenes autoritarios y socialistas, y de ambos a la vez, el inefable ZP ha decidido optar por los productos ibéricos. Sí, en ese momento estaba en una rueda de prensa junto al presidente de Portugal. (De haber estado en una reunión con los alemanes, hubiera hablado del eje Madrid-Berlín, como si lo viera, pero ya sabemos lo oportunista que es este hombre...)

Lo peor del caso es que, por lo que se ve, los "ibéricos" a los que se refiere ZP no parecen ser los productos hispanolusos, sino más bien los que proceden de esa raza peculiar de cerdos (con perdón), a los que ni él ni ninguno de los demás políticos españoles parece querer renunciar a pesar de la crisis.

Porque hasta ahora las únicas medidas que se han tomado para paliar la desastrosa situación financiera en España no han sido más que propaganda, humo y espejos. Ni el "pobre Miguel" ha arreglado nada con sus bombillitas de bajo consumo, (de las que, por cierto, llevamos usando en casa desde hace años, como en tantos otros hogares), ni con los molinillos y placas solares; ni el resto de capitostes, tanto regionales como nacionales, parece sufrir la crisis en sus bolsillos, no han dejado de subirse esos bien merecidos sueldos, ni de remodelarse los despachos.

Mientras nuestros políticos comen jamón ibérico, los demás estamos a base de pollo empanado. Y gracias. Por lo menos la Iglesia Católica, esa odiosa institución, abre cada día cientos de comedores "sociales" para que muchos padres de familia, a los que la estupenda dirección política de Rodríguez ha dejado en el paro, puedan dar una comida caliente a sus hijos.