viernes, marzo 06, 2009

¿Mande?

Ha dicho la Menestra Aido que la futura ley del aborto pretende "proteger al no nacido desde que tiene independencia y no requiere de su madre para sobrevivir". Yo, por más que leo y releo la frasecita de marras, no le encuentro el menor sentido. Claro que cualquier cosa que justifique el aborto no tiene ningún sentido para mí, pero es que lo que ha dicho Bibiana no lo tiene literalmente.

Vamos por partes, que diría Jack the Ripper: ¿como se puede proteger al no nacido desde que tiene independencia? Los nasciturus, que yo sepa, no tienen independencia porque están unidos por el cordón umbilical a sus madres. Vamos, eso en la especie humana y en casi todos los mamíferos... Se ve que esta chica sabrá mucho de flamenco, pero de biología, na de ná...

Luego está la coletilla de "no requiere de su madre para sobrevivir". Vamos, que si yo dejo a mi sobrina Vivi, preciosa nena de casi dos años, en la calle, ella solita se busca el sustento... ¿Con qué edad deja de requerir un niño ayuda para sobrevivir?... Dios, que tropa...

Lo único que me demuestra una vez más esta ministra-florero es que cuando se trata del asesinato selectivo, poco importan los motivos. La realidad es que detrás del aborto hay un lucrativo negocio, y por otro lado se contenta a lo más rancio de la progresía, a las feminazis, y se quiere convertir lo que es un delito en un derecho para la mujer.

Claro, a los que no estamos de acuerdo con sus ideas, a los que creemos que la vida humana es un don y que debe ser protegida desde el principio, nos llama "fundamentalistas". Se me plantea la duda de que sepa lo que significa eso. A lo mejor no le gusta que le recuerden que el embarazo, un proceso natural, llevado a término, produce un ser humano. Vaya, que cosas. Claro que estos giliprogres han estado superpreocupados por un (ciertamente asqueroso) asunto de protección animal en la Comunidad de Madrid. Por lo visto, mientras sean perros y gatos los que aparezcan en la basura, hay que poner el grito en el Cielo. Si son fetos humanos, como los que producía la fábrica de muerte de Morín, no pasa nada. Pues qué queréis que os diga, que si creer que un bebé es más importante que un gato, (y muchos de vosotros sabéis lo que siento por los animales), es fundamentalismo, pues bienvenido sea el adjetivo, y seré fundamentalista de la vida.