lunes, abril 13, 2009

Piedras de molino


Ya están faltando canteros que empiecen a producirlas en masa. Porque se necesitan, y muchas, por lo que se ve, para cumplir el mandato evangélico.

El primero, por haber sido hoy noticia, el cura catalán Manel Pousa, al que deberían atarle una al cuello, junto con la Cruz de San Jorge, y tirarlo al Mediterraneo, que le cae cerquita. Este individuo, en una entrevista concedida a El Periódico de Cataluña, declaró: “Cierto es que hay unos principios éticos, pero hay razones que, por ejemplo, llevan a determinadas mujeres a abortar. Yo he pagado abortos. Y la Conferencia Episcopal Española no se da cuenta de que el Evangelio no condena, sino que ofrece medidas liberadoras” .

Claro que la siguiente debería ser para su obispo, que consiente que siga en su puesto un abortista, a cuyas declaraciones ha contestado con una nota que no es más que un enjuague...
Este es el tipo de pastores que, como los de Vascongadas, anteponen los derechos de los delincuentes a los de sus víctimas, a las que jamás han ido a consolar ni para las que han tenido una palabra de apoyo. Este sacedote se permite incluso el lujo de dudar de la doctrina de la Iglesia desde su teología de pata de banco.
Lobos pastoreando el rebaño. Eso es.

A lo mejor estoy escandalizando a alguien porque hablo así de clarito. Ya me han dicho por ahí que me modere, pero hasta que el Evangelio no modere su lenguaje, yo no moderaré el mío.

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