miércoles, mayo 27, 2009

Extreme Make-over



Hace unos veranos, me dio por ver, a altas horas de la noche, dos programas de un canal del cable: uno era "Miami Ink", que me inspiró cierto deseo muy fuera de mi linea que he contado aquí; el otro, "Extreme Make-over", que dejé por desavenencias con mi estómago (me enfermaba ver las operaciones de estética en directo). Las recientes declaraciones de la menestra Aído, eso de equiparar el asesinato de un no nacido con 'ponerse tetas', me han hecho recordar esta misma náusea y aquel reality-show, que intentaba hacer feliz a gente lo bastante ingenua como para creer que, con recortarse el tabique nasal o añadir una talla al sostén, iban a ser mejores personas.

Bibiana Aído no pasará a nuestra Historia como lo más de lo más en razonamiento deductivo, ni como una nueva Castelar, (¡piquito de oro, ella!), más bien al contrario: la muchacha no da para más. No, y no tiene arreglo. Ya está mayor para ponerle una institutriz que le enseñe modales, y a ella tampoco le apetece, supongo, perder esa imagen de descaro institucional, que en realidad no es más que desfachatez y desvergüenza, mezcladas con chabacanería y una indigencia intelectual que, en cualquier persona medianamente normal, movería a sonrojo.

Ni siquiera los de Exterme Make-over podrían ayudar a Bibiana: en todos los capítulos que vi, no hicieron ni un sólo transplante de cerebro.

Claro que tampoco pueden implantarle un alma noble ni un corazón bondadoso...




Y encima, quieren crear Bibianas Aído de bolsillo, inventando la licenciatura en Igualdad. Este artículo de Pablo Molina al respecto no tiene desperdicio.