viernes, julio 10, 2009

Si las mujeres mandasen...

Leire Pajín se levanta cada día esperando batir su propio récord de estupidez, cosa que sería difícil a cualquier otro ser vivo y razonablemente humano que no fuera ella misma. Se comprende, cada vez que abre la boca, porqué Zapatero la ha colocado en el puesto que ocupa: después de oír a la Pajín, cualquier chorrada que diga ZP parece razonable e incluso inteligente.

Pero, vamos a ver, alma de cántaro: ¿que es eso de que el PIB es masculino? Dice esta eminencia de la economía que "el cambio estará en el momento en que las decisiones importantes estén tomadas también por las mujeres". Dejando aparte que el cambio "llegará" o "se alcanzará", ¿que tendrá que ver que las decisiones sean tomadas por las mujeres o por los hombres? Ésta, en vez de estudiar dos tardes de Economía, lo que ha hecho ha sido escuchar la jota de 'Gigantes y cabezudos' y sacar sus conclusiones.

Decía el otro día mi amiga Starling, en un post que suscribo por completo, que la mujer no nace, se hace, y coincidíamos las dos en rechazar eso que se ha dado en llamar 'discriminación positiva', y que a mi entender no sirve para otra cosa sino para que alguna gente ocupe puestos que no merece. La discriminación por cuestión de sexo, que no de género, que es lo que erróneamente nos venden, está claramente prohibida en nuestra Constitución. Lo que pasa es que el lobby feminista, al que pertenece nuestro amado Líder, se ha pasado el art. 14 por el arco del triunfo, y ha convencido a mucho desinformado de las bondades y excelencias de eso de la igualdad. Sobre todo, para los que, a costa de todos los españoles, están viviendo del cuento gracias a un Ministerio inútil, tan inútil como la ministra que lo tiene a su cargo.

A mí todo esto, lo de la lucha de sexos, lo del feminismo, me parece algo rancio y caduco. Algo pasado de moda, que algunos, por intereses que sólo les benefician a ellos, se empeñan en mantener. Porque la verdadera igualdad está, precisamente, en no distinguir entre si se es hombre o mujer a la hora de elegir al más preparado. Pero si, por respetar una cuota que se nos impone, tenemos que dejar fuera a gente preparada para colocar en su puesto a alguien por el simple hecho de tener ovarios (o testículos), nos puede pasar que nos encontremos, en puestos de responsabilidad, a gente tan... como Leire Pajín. O como Pepe Blanco, por dar otro ejemplo.
Y así nos va.