viernes, octubre 02, 2009

Akenatón, el Alcázar de Toledo y la amnesia histórica

Tras la muerte de Akenatón, el faraón hereje, tanto la casta sacerdotal como los soberanos que le sucedieron intentaron por todos los medios eliminar cualquier vestigio de su existencia. Así, se destruyeron sus imágenes, se borraron los cartuchos con su nombre de las esquelas, y se pretendió saltar su reinado en los registros, tendiendo un puente entre Amenhotep III y el usurpador Horemheb.
Baste decir aquí que Akenatón ascendió al trono en torno a 1353 a. C y que su reinado duró 17 años. Para las víctimas de la LOGSE: a.C. significa "antes de Cristo", o sea, que hay que sumarle los 21 siglos que han transcurrido desde el nacimiento de Jesús para, echando cuentas, llegar a la conclusión de que, por mucho que unos intenten ocultar la Historia, con mayúsculas, la Historia siempre sale a la luz. Akenatón ha vuelto al listado de las dinastías, y casi hasta sabemos de qué murió y lo que llevaba puesto cuando lo coronaron...
En Toledo está ocurriendo algo parecido con el Alcázar. Ya he contado en alguna ocasión que, a pesar de tener toda la iluminación exterior instalada, por las noches es el único monumento que permanece en la oscuridad. Se le ha ido queriendo quitar su carácter eminentemente militar, instalando una biblioteca entre sus muros, y ahora, tras una casi interminable 'reforma' para instalar en él el Museo del Ejército, nos encontramos con que, aprovechando la obra, se han eliminado las llamadas 'salas del asedio' de la visita al público. Supongo que se habrán desecho también de todo lo que se podía ver en ellas, aprovechando los contenedores.
No creo que hayáis pensado ni un momento que esto me pilla de nuevas. Cualquiera con dos dedos de frente ya sabía lo que iba a ocurrir tras la 'reforma'. Me apena y me indigna, a pesar de todo, que se mancille la memoria de unas cuantas personas que sufrieron toda clase de penalidades por defender unos ideales y sus propias vidas. Pero me consuela saber que, dentro de unos años, por mucho que quieran ocultarla, la verdad saldrá a la luz y brillará, a pesar de sus detractores.
Porque, parafraseando a Tolkien, Zapatero no es más que una cosa pequeña y transitoria, y hay algo que él nunca podrá alcanzar: la Luz y una belleza muy alta...