domingo, octubre 18, 2009

Policía del Pensamiento

"Todo miembro del Partido vive, desde su nacimiento hasta su muerte, vigilado por la Policía del Pensamiento. Incluso cuando está solo no puede tener la seguridad de hallarse efectivamente solo. Dondequiera que esté, dormido o despierto, trabajando o descansando, en el baño o en la cama, puede ser inspeccionado sin previo aviso y sin que él sepa que lo inspeccionan. Nada de lo que hace es indiferente para la Policía del Pensamiento." (George Orwell, '1984')



SITEL, la gran oreja del Gobierno no tiene suficientes garantías jurídicas (G. Díaz Bermejo, en Noticias Jurídicas, de lectura recomendada)


Y digo yo:
Que el Psoe no es un partido particularmente escrupuloso con las garantías jurídicas, ya lo sabíamos, baste recordar el GAL, (terrorismo de Estado puro y duro), o los vergonzosos sucesos de la 'jornada de reflexión' del 13 de marzo de 2004; también sabíamos que eran aficionados a las escuchas, (en tiempos de Felipe González nos ofrecieron un buen ejemplo sacando a la luz las conversaciones de Nati Abascal o del mismo Juan Carlos de Borbón, que por lo visto se les habían 'colado' mientras vigilaban a peligrosos delincuentes...) Así que no me ha cogido por sorpresa que los chicos de ZP estén utilizando esta
tecnología punta para tenernos a todos controlados, sin unos mínimos rudimentos de legalidad.
Porque, fíjense ustedes, lo que el Gobierno socialista está haciendo es emplear el SITEL a su libre albedrío, y en un asunto que debería ser regulado por una Ley Orgánica, ya que se está legislando sobre un derecho fundamental (art. 18.3 de la Constitución), lo que han hecho ha sido enfocarlo desde un punto de vista técnico, e incluir su desarrollo legal en el Capítulo II, Título 5º del Reglamento de la Ley General de Telecomunicaciones.. La posterior Ley 25/2007 de conservación de datos relativos a las comunicaciones electrónicas y a las redes públicas de comunicaciones, en su Disposición Final primera, da una nueva redacción al art. 33 de la Ley General de Telecomunicaciones, incorporando el citado Capítulo II del Reglamento, con lo que, de una manera bastante discutible, se le da cobertura legal.

El problema principal aparece cuando, a diferencia de otras normas que afectan al secreto de las comunicaciones, en la Ley 25/2007 los Agentes facultados para las escuchas pueden acceder a una serie de datos que afectan directamente a la intimidad personal, sin ninguna autorización judicial previa. O sea, se emplea indiscriminadamente y sin ningún control por parte del Poder Judicial, que es el único que está facultado para limitar este derecho y que recibe los datos a posteriori.

Luego está el tema de la manipulación de datos. Cualquiera que haya oído hablar de la informática sabe que todo puede ser retocado, por lo que la fiabilidad de lo que llegue a manos del Juez es, como mínimo, discutible.
Debe de tenerse en cuenta también que no se están utilizando certificaciones digitales que permitan identificar al responsable de la información, que certifiquen que lo que contiene el archivo es auténtico. Tampoco se están utilizando técnicas de encriptación para proteger la información y con ello se está permitiendo que, como ya ha ocurrido, estas informaciones lleguen a terceros (como, por ejemplo, los medios de comunicación).

Además, los datos que han estado siendo recogidos de cinco años a esta parte, y que se siguen recogiendo, son guardados sine die, añadiendo un elemento de riesgo: los robos de datos, tan frecuentes en nuestros días.

En resumen, si alguien creía que lo del Gran Hermano era, simplemente, un reality-show de escasa moralidad y dudoso buen gusto, que se vaya desengañando. La Policía del Pensamiento existe.