jueves, noviembre 12, 2009

Hablando hipotéticamente...


Resulta que si mi (hipotético) marido toma unas copas en el bar que hay (hipotéticamente) debajo de casa, y, como tiene muy mal beber, al subir al piso decide matar a nuestro (hipotético) hijo y luego a mí, cuando le juzguen por estos (presuntos, que no hipotéticos) crímenes, en el caso del asesinato del pequeño la embriaguez contará como atenuante, mientras en el caso de mi asesinato, dado que se encuadra en la mal llamada violencia de género, contará como agravante.

Y esta rayada la ven de lo más lógica los políticos que nos des-gobiernan...

Para que conste: la embriaguez debería ser agravante, siempre, en la humilde opinión de ésta que os lo cuenta. Y ahora vas y lo cascas, cacho carne...