martes, noviembre 10, 2009

Novedades


Aparte de que ya es Navidad en El Corte Inglés, y en otras muchas tiendas, cosa que me llena de santa (o no tan santa, para qué engañarnos), indignación, tengo que comentar con el personal que se acerca a mi página que acabo de volver de una visita a Lisboa, y me he traído como recuerdo un hermoso catarro, que me mantendrá un poco más lejos del blog de lo que ya estaba estos días. Es lo que tienen los niños, mi sobrina no iba a ser una excepción, y entre compartir un cuenco de gusanitos, y que te tosan encima cuando estás viendo 'La Cenicienta?, pues eso...
Anoche, a pesar del dolor de cabeza, tuve un rato para ver el bochornoso espectáculo que nos ofrecieron por la tele de la 'celebración de la libertad' con la que se ha conmemorado la caída (más bien el derrumbe) del mal llamado Muro de Berlín, en la que apenas se comentó porqué fue levantado y, sobre todo, para qué. Pues yo os lo cuento: para impedir que los ingratos abandonaran el paraíso socialista...


He tomado de Google esta foto, más que famosa, en la que el soldado Hans Conrad Schumann salta el Muro en el que se encontraba de guardia. El 15 de Agosto de 1961, con 19 años, estaba como centinela del Nationale Volksarmee (en alemán, Ejército Popular Nacionalen) en el Muro de Berlín, el cual se encontraba en su tercer día de construcción. En esta etapa, el Muro no era más que una pequeña valla alambrada. Aprovechando su oportunidad, Schumann saltó la alambrada, tras lo cual fue alejado a toda velocidad en un coche de policía de la República Federal Alemana. Su huida fue capturada por el fotógrafo Peter Leibing, y la imagen se convirtió en una de las más famosas.


Otros, como el albañil Peter Fechter, de 18 años, que también intentó abandonar la RDA y al que se dejó morir desangrado en la tierra de nadie que separaba los dos Berlines, no tuvieron tanta suerte: fueron asesinados por el peor régimen que haya conocido el mundo.
Es a éstos, víctimas del más terrible destino, a los que anoche debió rendírseles tributo, contando lo que ocurría al otro lado del llamado Telón de Acero, donde millones de personas eran sistemáticamente eliminadas, deportadas a campos de 'reeducación' o de trabajo, mientras muchos intelectuales, en Occidente, le contaban al resto del mundo las maravillas del paraíso socialista, (en el que ellos, por supuesto, no vivían, y si iban a visitarlo se alojaban en buenos hoteles y comían caviar), mientras insultaban a los que, como Alexander Solzhenitsyn, nos advertían de la realidad del socialismo en estado puro.
Me hubiera parecido más lógico que se hablase de las circunstancias que rodearon la creación de este Muro de la Vergüenza, cómo los americanos, franceses e ingleses permitieron a la URSS adueñarse de la mitad de Europa, cómo se permitió que en 1961 se levantara este auténtico dique de contención para los que querían escapar del enorme gulag en el que se había convertido el Este de Europa. Lo de los fuegos artificiales, el dominó gigante, (idea seguramente de algún artista semejante a los de la Zeja), y Plácido Domingo cantando me pareció excesivo. Un verdadero tributo a la frivolidad. En el mismo lugar en el que los próceres que nos gobiernan, incluído ZP, (que tuvo que poner su granito de gilipollez con la comparación del régimen socialista soviético con la dicta-blanda franquista), se reían y aplaudían contemplando el espectáculo, los adoquines estuvieron un día manchados con la sangre de los que, de verdad, buscaban la libertad.
Por cierto, vuelvo a recomendar la lectura de 1984, de Orwell. Al volver, por esas autovías de España, me tropecé con el luminoso que algún iluminado de la DGT ha redactado en términos que me recordaron, indefectiblemente, al Ministerio del Amor y a la Policía del Pensamiento: 'Campaña de vigilancia de distracciones'