martes, diciembre 08, 2009

El calentón


Vaya, mira por donde, después de que un hacker pusiera al descubierto la mentira del cambio climático, los calentólogos (con perdón) siguen, como don Erre que Erre, a lo suyo con la siniestra complicidad de la mayoría de la prensa del mundo mundial, que tampoco se ha enterado de que el baile de cifras entre lo que marcaban los termómetros y lo que los calentólogos (con perdón) exhibían en sus informes no era un error de cálculo, sino una calculada forma de sacarnos el dinero a todos por medio de un sofisticado fraude que deja en mantillas al timo de la estampita y al del tocomocho... amén de intentar crear, como buenos ateos que son, una nueva religión en la que Dios ha sido sustituído por un concepto retorcido de Naturaleza, y en la que, en vez de infierno, se nos amenaza con algo peor: no ser sostenible... sea eso lo que sea.

Yo, que estoy bastante harta del tema, me asombro al ver como los periodistas siguen hablando del calentamiento global y, en cambio, no dicen nada sobre el fastuoso despliegue que los calentólogos (otra vez con perdón, es que me suena a palabrota), han montado en Copenhage al abrigo de sus falsos informes. Un evento en el que no van a faltar las limusinas, (ya han dicho los daneses que no hay para todos), que yo me imagino que no son precisamente vehículos ecológicos, como tampoco lo son los jets privados en los que se van a trasladar muchas de esas lumbreras de la pseudociencia del calentón, digo calentamiento... Amén de lo que vamos a pagar en hoteles de lujo, cenas a base de caviar y putas. Sí, porque aunque las prostitutas de Copenhage han asegurado que el primer servicio es gratis total, el que quiera repetir tendrá que pagarlo, y estoy por asegurar que luego lo incluirán en las dietas, como aquel concejal socialista que pagaba las facturas del club de alterne con los dineros del ayuntamiento, porque pagar con su tarjeta le parecía como mal...

Claro que los periodistas son unos curiosos personajes, que sin haber cursado otra carrera que la propia son capaces de opinar de lo humano y lo divino con un desparpajo que te deja patidifusa. Lo mismo te dicen que el grupo REM se llama así por las siglas (en inglés) de Movimiento Rápido del Ojo, (Rapid Eye Movement), y añaden: "o sea, el parpadeo", y se quedan tan anchos. Pero es que como les suena bien... y más aún en la radio, que es donde he recogido esta perla...

Por supuesto, estoy hablando de los malos periodistas. Luego están los que llevan su profesionalidad como bandera, los que no viven del pesebre, que denuncian las conductas y señalan con el dedo lo que está mal; los que ponen bajo los focos lo que otros intentan mantener en la oscuridad, los que nos informan a pesar de no caer bien a los que ostentan el poder. Y esos buenos profesionales, como Hermann Tertsch, al que deseo una pronta recuperación, se ven a veces en el centro de la diana de algún payaso que desde su sectarismo le señala como blanco para que algún nostálgico de la cheka y el tiro en la nuca le mande al hospital de una patada en la espalda, que es la forma en la que actúan estos valientes...

P.S. Que no se me olvide enviarles un saludito a esas autoridades de Copenhage, que para no quedar mal con nadie van a eliminar los árboles de Navidad de las calles y van a enviar a algún campo de reeducación a los papanöeles de turno, todo en aras del talante y del buen rollito, mientras dura la Cumbre... Que aprendan de Gallardón, al Rey de la Zanja no le pillan en un renuncio, ya se ha preocupado de adornar Madrid para las Navidades laicas, y en vez de cabalgata de Reyes va a organizar el Día del Orgullo Multicultural que te pasas...