lunes, enero 04, 2010

Bono y la doble moral


A mí no hay nada que me sorprenda cuando se habla de José Bono, ya que he tenido la desgracia de padecerle en el gobierno de Cajtilla La Mancha durante casi todos mis años de democracia consciente... Así que lo de ir por la vida poniendo una vela a Dios y otra al diablo, y lo de dar lecciones de catolicismo al propio Benedicto XVI no me extraña nada si está referido a su persona. Pero hay que señalar que la Conferencia Episcopal ha puesto los puntos sobre las íes al individuo éste, (que, por cierto, no cree en la Resurrección de Jesucristo y se llama a sí mismo católico), en el tema del aborto y sobre las declaraciones que el susodicho vertió en una entrevista en el periódico de Pedro Jota.

Ha sido al mismo periódico al que las autoridades eclesiásticas españolas se han dirigido mediante una carta que reproduzco a continuación, tomada de El Mundo, en la que dejan muy clarito que todos los católicos somos iguales ante la doctrina de la Iglesia. Cosas de Perogrullo, pero por lo visto el señor Bono no se ha enterado todavía. Será como va por libre, comulgando con rosquillas en San Carlos Borromeo... No sé si es posible más hipocresía ni más demagogia que las que se acumulan en la persona del que se está dando en llamar Bonodicto I, pero sí que no le debe andar muy lejos el calificativo de sepulcro blanqueado...

Señor Director,

Respecto a las declaraciones del Presidente del Congreso de los Diputados, D. José Bono, en la entrevista publicada por su periódico el domingo, 3 de enero, deseamos hacer las siguientes puntualizaciones:

1. La Conferencia Episcopal, en su detallada Declaración sobre el Proyecto de Ley del Aborto, publicada el 17 de junio por la Comisión Permanente y hecha expresamente suya por la Asamblea Plenaria el 27 de noviembre, explica que dicho Proyecto supone un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer. Ante todo, porque el aborto pasa a ser tratado como un derecho de la mujer; pero también, porque entiende la salud -cuya puesta en peligro sería razón para abortar- como “bienestar social”, además de “físico y psíquico”; y porque impone en el sistema educativo la propaganda del aborto.

Por todo ello, los obispos han recordado que nadie que se atenga a los imperativos de la recta razón puede dar su apoyo a esta ley; los católicos, además, tampoco pueden hacerlo en virtud de la coherencia con la propia fe. En este caso, no es posible invocar ‘Evangelium Vitae’, según la cual un católico sólo puede votar una ley abortista cuando se trate de una norma que restrinja la injusticia de la legislación vigente, supuesto siempre que no se pueda hacer otra cosa y que conste públicamente que quien se ve obligado a actuar de esa forma es contrario a toda ley que no proteja adecuadamente el derecho inviolable a la vida de los que van a nacer.

2. La carta de junio de 2004, que el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe envió a la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América, recogía la doctrina de ‘Evangelium Vitae’ y la del Código de Derecho Canónico. Aquella Conferencia Episcopal actuó de modo semejante a como lo ha hecho la Conferencia Episcopal Española, recordando la doctrina que cada obispo, como corresponde, aplica en su diócesis. De hecho, en varias ocasiones no fueron admitidas a la Sagrada Comunión personas que públicamente habían dado su apoyo o su voto a una ley que no protegía de forma adecuada el derecho a la vida de los que van a nacer.

3. La Conferencia Episcopal, según su deber y como era de esperar, ha explicado la doctrina de la Iglesia sobre estas materias, válida en todo el mundo para cualquier católico con independencia de filiaciones políticas y sin mencionar, en ningún caso, a nadie en particular.