lunes, agosto 22, 2011

La resaca


Todavía me siento como si la JMJ no hubiera terminado, qué digo, es que no ha terminado, no mientras nos sintamos peregrinos, mientras las palabras del Papa resuenen en nuestros oídos, mientras todo lo vivido durante esta semana permanezca fresco en la memoria...
Ahora, hay que interiorizar lo que hemos escuchado, lo que hemos visto... Hay que mantener el espíritu de la JMJ, seguir sintiéndonos llamados por esa Voz que nos ha convocado hasta los pies de Santo Padre, para oír de sus labios las lecciones más importantes de nuestras vidas...
Los jóvenes, los más jóvenes, empezarán ahora a preparar las próximas Jornadas, con la misma ilusión con las que han preparados éstas. Los menos jóvenes, los que ya sólo somos tan jóvenes como ellos en nuestro corazón, también.
Todos nosotros conservaremos la llama que se ha prendido en nuestras almas, la Luz que nos ha iluminado durante estos días, más que en otros, la que ha hecho que aguantáramos aguaceros y vigilias, dolores de cabeza y cansancio. Porque el ser feliz y pasarlo bien no está reñido con el trabajo y la actividad para llevar a buen término lo que nos hemos propuesto, y para eso estaban los voluntarios de esta JMJ...