viernes, octubre 07, 2011

Pensamientos sueltos...



Había pensado hablar del presunto corruto Pepe Blanco o de la penúltima ocurrencia de los del PP pidiendo a sus simpatizantes que les presten las cuentas de Facebook y Twitter, incluso os iba a explicar lo que estaba pasando por allí, pero es que no tengo ganas. Me aburre soberanamente Twitter. Me encanta la gente tan maja y despierta que he encontrado por allí, así que no lo abandonaré completamente, pero lo tomaré con calma. Como si llevara una botella de nitroglicerina, vamos...

Ya van dos veces que cierto amigo bloguero me ha propuesto presentarme a alguno de mis guapos favoritos, para luego echarse atrás con la excusa, ciertamente razonable, de que me merezco algo mucho mejor. Que sepa ese amigo, y no es una amenaza, que tan peligroso es quitarle su cachorro al tigre como arrebatarle a una mujer una ilusión. No lo digo yo, lo dice Sherlock Holmes...

Me gustan mucho, oh, perdón, quiero decir me encantan los prerrafaelitas. Mi favorito, seguramente, es John William Waterhouse, de cuyas obras tengo una carpeta entera... en el escritorio de mi ordenador. Casualmente, se había colado entre ellas esta maravillosa obra de Bouguereau, "La lección difícil", que corona el texto de esta entrada, y al ir a cambiarla a otra carpeta he sentido que debía compartirla con vosotros; quizás algunos ya la conocíais, pero habrá quien nunca haya disfrutado de ella...

Esta es una de esas entrada caóticas de las que habla S.Cid. A mí también me viene de repente el deseo de contar cosas o de escribir cosas que nada tienen que ver las unas con las otras. Un cajón de sastre, que le dicen...


Foto: The Difficult Lesson (1884) W.A. Bouguereau (1825-1905)