martes, diciembre 06, 2011

Rutina

Mi sobrina se ha quedado en casa mientras sus padres asisten a un congreso de Medicina. Además, se han tomado unos días libres para disfrutarlos juntos, (y solos), así que ella ha ocupado el rincón en el que suele estar el ordenador, en mi habitación, con su camita de Ikea, su DVD portátil y sus peluches, muy contenta por dormir en el mismo cuarto que la tita Alawen, (aunque sospecho que hubiera preferido la cama, exactamente el mismo sitio que ocupa el gato, que, dicho sea de paso, la ha estado mirando por encima del hombro casi cada noche, como burlándose de ella por ocupar ese sitio). Así que mis hábitos han cambiado, tanto que casi no me conozco después de cinco días de exclusividad...
Me levanto a la ocho, (o antes, si cierta personilla se despierta y viene a mi cama a tirarme de la nariz). Me pongo la bata inmediatamente y me encierro en el baño, a pesar de las protestas y las súplicas de mi sobrina y el gato al otro lado de la puerta, y me preparo para otro largo, laaaargo día...
Lo peor de la mañana es conseguir que la niña desayune. Por fin, apoyándome en la rivalidad entre ella y el gato, consigo que se coma un mañanito y se beba medio vaso de leche con colacao, pero sólo los días buenos. Mi sobrina parece una rama de sauce, no sé de donde saca tanta energía, por que, una vez consumido su magro desayuno, salta de la silla y ya no para hasta la una y media: juega con sus Barbies, (sólo tiene un Ken y todas están enamoradas de él, así que los líos no faltan), corretea por el jardín, salta con un juego de la Wii, persigue al gato por debajo de las sillas, (mientras yo la persigo a ella para impedir que el animal la arañe o algo peor)... Por fin se sienta a la mesa a comer: sopa de fideos, pasta cocida, un filete a la plancha o un pedazo de pescado, fruta y una chocolatina. Y Nestea. Mucho Nestea. He logrado que deje de beberlo y se pase al agua, e incluso se lo he cambiado por Coca-cola sin cafeína en la merienda. 

Por la tarde, después de dar un paseo, (que he insistido en realizar diariamente), del que siempre vuelve a caballito, acapara la tele y se pega a la pantalla para ver sus películas favoritas, que suelen estar protagonizadas por la omnipresente Barbie. Pero parece que, esta vez, ha tenido a bien cambiar el programa y hemos visto Kung-fú Panda 2 (y la 1 también, que no falte de ná) y la trilogía de Ice Age, (la segunda la ha pasado por lo menos cuatro veces, porque no la había visto. Es por ello que, en nuestra excursión diaria, hemos caminado a los sones de "Qué bueno es comer", añadiendo siempre al final lo de "Si tu especie sigue viva, palmas da...").
Más rato de jugar, hasta que el cansancio del paseito la hace bostezar. Entonces, coge su DVD portátil, se pone el pijama y se mete en la camita a quedarse dormida mientras ve "Barbie, escuela de princesas". No entiendo como puede haber salido tan monárquica. El gato, que la ha seguido, pisándole los talones, se queda frito sobre la colcha, a los pies de la cama.
Una vez que está dormida, me escabullo hasta mi ordenador, que parece mirarme mal. Me siento frente a la pantalla, con mono de internet, y escribo una o dos páginas de mi novela, que suelo borrar o modificar cuando las leo unos días después. También escribo cartas que nunca enviaré. Luego leo un rato a Dan Simmons, y me pierdo en Hyperion. Me acuesto tarde, como es mi costumbre, y tardo en dormirme.