martes, mayo 31, 2011

Decíamos ayer...


Fray Luis de León lo supo decir tan bien que quien soy yo para enmendarle la plana con una ocurrencia... En fin, que hace casi un año que dejé este blog para dedicarme a la depresión a tiempo completo, una actividad en la que tengo una maestría que para sí la quisieran algunos autores rusos, y en ella he permanedido inane hasta hoy, día en que me decido a volver como si nada, ni siquiera estos meses, hubieran transcurrido.
No sé porqué, (¿habrá sido, como muy cucamente me sugería Sila Lucio Cornelio en mi perfil de feisbuc, estimulada ante las primarias de Rubalcaba?), cuando me he sentado delante del ordenador, de mañana, porque hoy es fiesta en Cajjjtilla-La Mancha, he sentido el impulso irresistible de abrir mis cuentas en las redes sociales y volver otra vez por estos fueros, aunque sea, como convaleciente que estoy, poquito a poco y sin cansarme.
He tenido mucho tiempo para pensar, para leer libros nuevos y releer mis favoritos, para echar de menos a mis amigos de la blogosfera, para vivir sin muchas ganas, como por obligación, para ir de acá para allá y vuelta al principio, buscando una salida que, como ocurre en estos casos, está ahí mismo pero no eres capaz de encontrar.
Nada más por ahora. Otro día, quizás mañana, hablaremos de cosas interesantes...