miércoles, enero 25, 2012

Desafinada

Ya se habrá dado cuenta la parroquia que llevo unos días, qué digo días, semanas quizás, que no soy yo misma. No hay comentarios, no hay guapo del día, no hay entradas largas... No hay política, no hay nada de lo que se podía encontrar hace no tanto tiempo en este blog...
No voy a echar la culpa a la gripe, ni a la depresión, una ya superada y la otra ignorada. Tampoco a la crudeza del invierno, que ya saben los que me conocen que el frío me hace desaparecer hacia dentro, hacia mi propia oscuridad, hasta que brillan los primeros rayos del sol primaveral... 
No es por falta de ganas, de verdad: me siento enfrente del ordenador y pienso: "Hoy voy a hablar (mal, como si no), de Mariano...", y entonces pienso en cosas realmente importantes, como lo de un amigo que anda fatal, con el mismo mal que muchos, que no es consuelo para nadie, otra depresión al canto. Y, como no sé muy bien qué decir que no suene a trillado, a cosa ya dicha, no digo nada, pero me da el ataque de empatía y me deprimo un poquito más, para variar...
Y eso que este año, quiero decir este último año, había comenzado muy bien, y seguía muy bien, y casi parecía que iba a poder colgar el último pañuelo a secar y abandonar ese vicio horrible que tengo, (lo de dar de vez en cuando un golpe de Estado a los bombones, digo, no los otros),y volver al vodka con naranja y a la mala vida... Y también había llegado a mi vida gente tan maja y que me gusta tanto... En fin, un empujoncito más, y seguro que en cuanto se aleje el invierno volveré a ser... ¿y que soy yo?

Así que aquí estoy. Ya sé, ya sé: todos tenemos días así... De repente, me gustaría estar en otro lado, quizás al lado del mar, aunque sea un mar plomizo más de peltre que de plomo. Me acuesto y no puedo dormir, y me siento en el borde de la cama y escribo versos que nadie lee. Echo de menos a mi gato y no sé lo que quiero, ni lo que espero. Lo que sé de verdad es lo que me apetece oir ahora...





Bonita canción, ¿verdad? Me quedo repitiendo la última estrofa: 

 Você com a sua música esqueceu o principal
Que no peito dos desafinados
No fundo do peito bate calado
Que no peito dos desafinados também bate um coração
 (Tú con tu música olvidaste lo principal
Que en el pecho de los desafinados
En el fondo del pecho late en silencio
Que en el pecho de los desafinados también late un corazón
).