martes, febrero 28, 2012

Qué mala es la envidia...

Segura estoy que todas estas birras vacías le fueron colocadas al pobre Sean mientras dormía. ¡Si él siempre ha sido de whisky escocés!
No digo nada más. Voy a ver si me deja acurrucarme un ratito ahí, a su lado, que todavía tengo sueño...