martes, marzo 13, 2012

Luz, más luz...

... sobre todo cuando se leen cuentos de fantasmas...

[...] Bueno, me puse a tantear a la derecha, y mis dedos tocaron un objeto curvo, de un tacto como... como de cuero más o menos; estaba ligeramente húmedo, y formaba parte de algo denso y voluminoso. No tenía nada de alarmante, debo decir. Me animé; y agarrándolo con ambas manos lo mejor que pude, tiré de él hacia mí. Era pesado, pero se desplazó con más facilidad de la que había esperado. Al arrastrarlo hacia la entrada, golpeé la vela con el codo izquierdo y se apagó. Tenía el fardo ya junto a la abertura, así que empecé a sacarlo. Y justo entonces Brown profirió una tremenda exclamación y huyó hacia arriba con el farol. Que después le cuente él por qué. Sobresaltado, me quedé mirándole; le vi detenerse arriba un instante, y retirarse unas yardas a continuación. Entonces le oí que decía suavemente: "Sin novedad, señor". Seguí tirando del fardo en medio de la oscuridad más completa, éste osciló un instante en el borde de la abertura, basculó hacia mi pecho y me rodeó el cuello con sus brazos.[...](M.R. James, Corazones Perdidos, El tesoro del Abad Thomas)

(Una sugerencia para el próximo encuentro del Club de lectura de Finis Terrae.)