jueves, marzo 15, 2012

Nueva Zelanda


Ya se habrán dado cuenta aquellos que conocen este blog desde hace más de un año que la temática ha variado y ya no se comentan los entresijos de la política, (perdón por la mala palabra), ni siquiera después de este fin de semana en el que hemos disfrutado del lamentable espectáculo ofrecido por los sindicatos más representativos que apenas representan a nadie. Donde antes campaban Zp y Mariano ahora hay chicos guapos y frases graciosas sacadas de FB. He intentado explicarme una y otra vez a mí misma que es lo que me ocurre, y debo confesar que me siento saturada. De repente, aquella idea de largarme a Nueva Zelanda era la única que me seguía resultando atractiva de todo lo hablado, leído o escrito en los últimos años. Así que, ante la imposibilidad de trasladarme allí, (por el momento), he convertido el blog en mi Nueva Zelanda. Incluso la acción de mi novelucha, esa con la que peleo noche sí, noche no, está situada allí. Mis personajes arrastran sus vidas por esos páramos de Dios, descarriados como ovejas sin pastor, tropezando con kiwis de ambos tipos, y mientras ellos sufren yo disfruto de mi aislamiento.
Nueva Zelanda se extiende ante mí, con sus caminos ficticios no hollados por otros seres que no sean los productos de mi imaginación, salvaje, indómita, una tierra de aventura que, supongo, en la realidad no será más que un prosaico lugar donde el día a día transcurre tan aburrido e inhóspito como mi vida real...
Tiempo al tiempo. Dejaré que se cubran algunos huecos y que se cierren las heridas, que mis pobres marionetas vivan en sus carnes de papel los dramas que yo he vivido o que he inventado, y quizás mañana, o pasado mañana, qué más da si vamos a tener años de desolación para aburrir, me decida y empiece otra vez a despotricar contra el mundo. O no.

(Foto tomada del blog Nueva Zelanda Por Descubrir)