miércoles, junio 13, 2012

Hoy celebramos a...

San Antonio de Lisboa, también llamado de Padua, por ser el lugar donde murió y en el que se encuentran sus restos, nació en aquella ciudad lusitana en 1190, y se llamó Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nombre que cambió por el de Antonio al ingresar en la orden de Frailes Menores. 

Su primera etapa de consagrado la vivió como canónigo regular de San Agustín en el monasterio de San Vicente, cerca de su ciudad; después pasó al monasterio de los agustinos de la Santa Cruz, en Coimbra, en el que permaneció nueve años y donde tuvo ocasión de consolidar su formación intelectual, aprendiendo la dialéctica y, sobre todo, la teología. Aquí adquiere una gran familiaridad con la Escritura. Ante las reliquias de los cinco protomártires franciscanos asesinados por confesar la fe cristiana en Marruecos, se decidió a entrar en la Orden de los Frailes Menores, con el deseo de predicar él también a los mahometanos y encontrar en esto el martirio. En 1220 partió para Marruecos, pero se puso enfermo. Durante el viaje de vuelta, los vientos lo llevaron a las costas sicilianas, desde donde se dirigió a la Porciúncula, cuna de la Familia Franciscana, y donde se estaba celebrando el Capítulo General de Pentecostés de 1221. Es en este momento cuando conoce personalmente a Francisco de Asís. Después del Capítulo es destinado a la predicación y a la docencia, siendo el primero que enseñó teología a los frailes menores en Bolonia, con licencia expresa de San Francisco.
Hacia 1225 se traslada al mediodía de Francia. Enseñó en Montpellier, Toulouse y Puy-en-Velay. Vuelve a Italia en 1227 y es elegido ministro provincial de la Italia superior. En Roma predica en presencia de los cardenales y del mismo Papa Gregorio IX, del que recibió el nombre de Arca del testamento y archivo de las Sagradas Escrituras. En 1230 deja el cargo de ministro provincial y se dedica íntegramente a la predicación. Murió el 13 de junio de 1231. 

Su buena formación teológica se pone de manifiesto sobre todo en sus interpretaciones y comentarios a la Sagrada Escritura. Aprecia sobremanera la Palabra de Dios y la utiliza ampliamente, interpretándola según los cuatro sentidos: literal, alegórico, moral y anagógico. Aun reconociendo el valor fundamental del sentido literal e histórico, prefiere el alegórico y el moral porque los cree más útiles a nivel pastoral. Fuente de su exégesis y de las ricas interpretaciones bíblicas son los Santos Padres, que cita a menudo sin decirlo explícitamente. 

 Antonio fue primeramente un gran orador, no carente del carisma de la popularidad; pero no por eso hay que negarle los atributos de teólogo, maestro y doctor escolástico, situado naturalmente a mediados del siglo XIII. Pío XII lo declarará doctor de la Iglesia universal con el título de Doctor evangélico.
Patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a. 

En la imagen que ilustra estas líneas, Benlliure nos lo representa predicando a los peces, que son mejor auditorio que las gentes de Rímini, que se habían negado a escucharle y que, después de contemplar el milagro, se convierten y cambian de vida, de la oscuridad a la Luz.