martes, agosto 07, 2012

Algunas líneas...

Lucas tiene los ojos grises, el cabello canoso, con esas canas de las personas rubias, y lo lleva muy corto; la nariz, larga, aquilina, lo que le imprime carácter. No se podría decir que es guapo: es más bien interesante, uno de esos hombres a los que miras y te preguntas cómo sería tenerle muy cerca, como ahora, cuando el ruido del bar le obliga a inclinarse hacia mí para hablarme, tanto como para sentir su aliento, que huele al refresco de limón que está tomando; tanto como para no tener más que elevar un poco la cabeza para besarle en los labios, en esos labios finos en esa boca que tanto deseo contra la mía. He dejado de escucharle: el latido de mi corazón, que parece querer salírseme del pecho, ahoga todos los demás sonidos. Le miro a los ojos; estoy perdida en el abismo gris de su mirada, aunque suene cursi, y, de pronto, me doy cuenta de que él está prendido de la mía. Ninguno de los dos dice nada mientras nos miramos, simplemente. Su mano se apoya en la pared, al lado de mi cabeza, para poder acercarse un poco más, tanto que ya sus labios rozan los míos, suavemente, y deseo que esa sensación, la sensación de sentirlos por primera vez sobre los míos, dulces, exigentes, con besos cada vez más profundos y tiernos, no se borre nunca de mi memoria.