jueves, septiembre 20, 2012

No hay mal que cien años dure...


Yo me temía que lo momificaran y lo dejasen expuesto en el Círculo de Bellas Artes, (lugar que, por haber sido sede de una cheka, es el más apropiado), como a Lenin en la Plaza Roja, e incluso esperaba una petición formal al Vaticano de beatificación del individuo de la foto, al oír como la casta política se despepitaba en elogios hacia la inmunda persona del genocida de Paracuellos... Pero no: para desgracia de los peces que lo habitan, el asesino de masas ha sido incinerado y sus restos van a ser desperdigados por el Mar Cantábrico. Eso si, para que no nos olvidemos de lo majo que era, una vez dejaba esas tonterías de firmar sentencias de muerte, (merecidas en todo caso, ¡a quien se le ocurre ser católico o no comulgar con el Frente Popular!), nos van a colocar una plaquita en una calle, con su nombre y apellidos, quitándosela, imagino, a gentuza como Cervantes, que ya sabemos todos que era franquista. Me parece poco: deberían añadir su nombre al lugar de su nacimiento, y que quedara algo así como El Gijón del Carrillo. Qué menos.

En fin, que ya se ha encontrado cara a cara con Dios, y Él, en Su infinita sabiduría, sabrá mejor que yo lo que le corresponde.