domingo, noviembre 25, 2012

Desinformación

"El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: ‘el buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende’.” (Benedicto XVI, La infancia de Jesús)

El Papa afirma que no había mula ni buey en el Portal (titular de El País, 21/XI/2012), 

martes, noviembre 20, 2012

Estrategia comercial

Copio y pego, íntegramente, el post de Claudedeu "Cuidado con Signo Editores", esperando que ninguno de vosotros se vea en este trance. Como he comentado en su blog, cada día hay más empresas de éstas, con esas "ofertas" tan sospechosas y, como consumidores, tenemos que saber defendernos cuando caemos en ellas.

"¿Creéis de verdad que estáis a salvo de estafas y timos? Mucha gente aún obra de buena fe frente a muchos de esos comerciales que abordan a la gente a la puerta de su casa. Algunos trabajan de forma honrada, no digo que no, intentando vender algún producto para sobrellevar su vida, pero como en muchas otras situaciones, acaban pagando justos por pecadores. En el caso de Signo Editores, el pecado es bien conocido: comienzan con una encuesta telefónica preguntando por tus intereses, y su buena estrategia comercial hace que al poco tiempo, un ingenuo caiga en el anzuelo. Como mi padre. A las pocas horas de llamar, se presentó una chica en el domicilio ofertando la marimorena. Con mi padre solo en casa y yo en el trabajo, entró en casa y entre habladurías y pijadas, bravó: "¡Premio! Le ha tocado un televisor". El modus operandi es conocido, pero la psicología de una persona de 66 años quizás no sea tan lúcida como la de un adulto, y en tales momentos uno no es consciente de lo que firma, quizás deseando únicamente que se vaya de casa y nos deje en paz. Cuando volvi a casa, vi un contrato -según ellos albarán- por el cual mi padre tenía que abonar 33,2 euros durante la friolera de 35 meses, en base a una colección de libros del Reino Animal, una vaporetta y una televisión Samsung de 22 pulgadas que la comercial ofertó como "premios" por su anterior vínculo al Círculo de Lectores, lo cual de antemano ya resulta sospechoso. Pues bien, como quien hace un pacto con el demonio, es necesario leer bien la letra pequeña. Comunicarse con ellos no es posiblemente la mejor opción, aunque no está del todo mal hacerles saber que quieres revocar el contrato. Eso sí, disponte a ser tratado a voces y con mal genio, porque la telefonista intenta seguir vendiendo la moto de la buena oferta. La cuestión final está en mandar una copia del contrato-albarán, con la cláusula de revocación documentada y firmada, mediante Burofax en los siete días legales posteriores a la firma del contrato. Por mucho que la operadora te diga que no es necesario, hazlo. Es el único modo de frenar por un documento vía legal a semejante carroña que se ceba con personas mayores. Y en segundo punto, no dejar bajo ningún concepto que te lleguen los productos a tu domicilio. Para ello utiliza cualquier estrategia: haz que no estás en casa o habla con ellos, pero no les entregues ninguna documentación de modo que tú te quedes sin el original del contrato -albarán según Signo Editores-. Una vez en tu domicilio, las vueltas que tendrás que dar para que te lo recojan son demasiadas y un amplio porcentaje de gente acaba por desistir. En caso de que hayan pasado los siete días hábiles desde la firma del contrato, contacta con un abogado para que te asesore de la mejor manera para emprender una demanda judicial. Incluso ponte en contacto con algún colectivo damnificado por la empresa, que podrás encontrar buscando por la red. No es la primera ni la última vez que habrá un damnificado por semejante carroña de la puerta fría, pero asegúrate de hacer prevalecer tus derechos como consumidor y que, bajo ningún concepto, te engañen. Ellos asegurarán que no engañan a nadie y que quien firma un contrato lo hace de buena gana, buscando unas ofertas excepcionales que no hay en el mercado. Mentira. Multiplica los meses por el importe a pagar de forma mensual y verás cuánto dinero acaba costándote un televisor y una vaporetta que no tenías pensado comprar nunca, y que solo compras por deshacerte de un comercial agresivo y charlatán. Haga prevalecer sus derechos sobre la calaña que se los pisotea y denuncie en el menor espacio de tiempo posible en Inspección de Consumo o a la OCU. Y así hasta que la empresa se hunda por su propio peso y las ratas salgan huyendo a otro barco, intentando salvar los muebles pagados con el dinero que les sisaron a otros."

viernes, noviembre 16, 2012

Lawrence cumple 50 años

Cartel original de la película que este año cumple 50.

Una foto del auténtico Lawrence...

Peter O'Toole y Omar Sharif en sus respectivos papeles de Lawrence y Alí


Todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Los que sueñan de noche en los polvorientos recovecos de su espíritu se despiertan al día siguiente para encontrar que todo era vanidad. Mas los soñadores diurnos son peligrosos, porque pueden vivir su sueño con los ojos abiertos a fin de hacerlo posible. (Los Siete Pilares de la Sabiduría. T.E.Lawrence)


Aparte de ser una película imprescindible, la banda sonora de Jarré es absolutamente espléndida, 50 años después de su estreno. 
Para los que quieran más información sobre Lawrence y sus campañas, aquí

martes, noviembre 13, 2012

viernes, noviembre 09, 2012

El año de Sherlock


Se cumplen, en este 2012 que está a punto de terminar, 125 años de la publicación de la primera novela de Conan Doyle en la que viera la luz un personaje más vivo que muchos que han respirado verdadero aire: Sherlock Holmes, el inmortal detective, acompañado siempre por su fiel Watson, el amigo leal y biógrafo al que tan mal se ha tratado después.


No voy a entrar ahora en el tema de las adaptaciones al cine, porque, personalmente, para mí la única que se salva es la de Granada TV con Jeremy Brett en el papel del protagonista. Lo de las últimas películas, que ni son adaptaciones ni nada, ni mentallas. Baste añadir, (y todo esto es mi opinión, cada uno puede pensar lo que le plazca), que la producción de la BBC "Sherlock", en la que se adapta el personaje a nuestros días me parece estupenda y muy bien traída.
No diré nada tampoco de las novelas que se han escrito últimamente con Sherlock Holmes como protagonista o que homenajean al personaje, ya que no las he leído. Añadir, simplemente, que para mí, Holmes empieza y termina con lo escrito por Conan Doyle. No me importaría, sin embargo, que apareciera, en algún cajón olvidado, una resma completa de relatos inéditos...

jueves, noviembre 08, 2012

Fruta de temporada

Así llegaron los níscalos desde el campo...

... Y así estaban, tan ricamente, en la cacerola...

Y éste fue el resultado final del experimento

NÍSCALOS CON JAMÓN

Ingredientes: 1/2 kg. de níscalos, 2 dientes de ajo, una guindilla,  100 gr. de jamón serrano cortado en taquitos, aceite de oliva, sal.

Preparación: Se limpian y/o lavan los níscalos bien, para que no les quede tierra. Se trocean y se reservan. Se pone el aceite a calentar en una sartén, y cuando esté caliente, se añaden los ajos fileteados y la guindilla. Cuando el ajo esté dorado, se añaden los níscalos y se dejan rehogar durante un minuto. Se añade el jamón y lo dejamos a fuego suave para que los níscalos suelten su jugo,durante unos diez minutos. Servir inmediatamente.

(Dedicada al amigo Tann, que estaba esperando un otoño lluvioso para irse a cazar setas)

lunes, noviembre 05, 2012

Nada nuevo bajo el sol


INTERNET SE PARECE MUCHO AL ANTIGUO EGIPTO:
LA GENTE ESCRIBÍA EN LOS MUROS Y ADORABAN A LOS GATOS

jueves, noviembre 01, 2012

El bromista

Todas las tardes, con escrupulosa puntualidad, salía a caminar durante una hora, ya lloviese o hiciera sol. Y todas las tardes pasaba por delante de la pequeña casita con un diminuto jardín delantero, ante la cual se paraba durante unos instantes para contemplar el árbol, el único árbol, cuya especie le resultaba desconocida. Le gustaba en cualquier época del año: en primavera, lleno de brotes nuevos y hojas de un verde claro entre las que trinaban las aves; en verano, cuando se cubría de flores violeta que exhalaban un perfume dulce y penetrante; en otoño, las hojas se tornaban doradas, y las flores se transformaban en frutos, una especie de calabacitas alargadas y amarillas; y en invierno, perdida ya su fronda, las ramas se elevaban desnudas, elegantes como los brazos de una bailarina, hasta tocar los aleros del tejado. Su interés había llegado al punto de buscar en una enciclopedia y por Internet, pero no logró encontrar ninguna información, o quizás es que no supo como buscar. Así que se hizo el propósito de preguntar a cualquiera de los miembros de la familia que habitaba la casita en cuanto viera a uno.
Sabía que había alguien que ocupaba la propiedad de forma continuada: todo estaba demasiado limpio y recogido en otoño y primavera; a veces, en verano, había una mesita de forja blanca con dos sillas desparejas al pie del césped, como si se hubiera servido limonada o té frío, y en invierno aparecía un Nacimiento de escayola bajo un Pesebre de corcho. Además, una vez había entrevisto una figura femenina que caminaba apresurada hacia la puerta principal. Sólo fue cuestión de tiempo que se enterase, por un comentario casual de otro vecino, que aquella mujer era la dueña de la casa y que vivía sola.
Aparte de su afición por la vida sana y los árboles, tenía un hobby que no era tan inofensivo como a primera vista pudiera parecer: era un bromista. Pero sus bromas tenían un matiz macabro. Ya de niño se escondía tras los muebles para asustar a sus hermanos más pequeños, y, de mayor, había hecho chillar a casi todas sus ex-novias, (obsérvese el empleo del prefijo ex), con ratones o arañas de plástico, o cosas por el estilo. Esa vena bromista fue la que le indujo a maquinar, mientras contemplaba el árbol de marras, lo que le diría a la dueña de la casa cuando se acercara a pedirle información. Se deleitó con la idea un día tras otro, previendo la cara que pondría su víctima: los ojos dilatados, la sonrisa borrada de un plumazo de la cara para dar paso a una exquisita mueca... Casi no pudo aguantarse cuando, por fin, logró encontrarse con la desconocida en la puerta de su casa. Tanta era su euforia que no reparó en la expresión de cansancio de la mujer, en sus ojeras marcadas y en el tono monótono con el que contestó a su saludo y a sus primeras frases, que no eran sino el preludio de lo que verdaderamente quería decir. Cuando comenzó a hablar del árbol, sin embargo, el gesto de la mujer cambió y se volvió interesado y alerta. Él le contó que había pasado muchas veces ante su jardín y que siempre había querido saber de qué especie era el árbol, pero...
- ...pero, - añadió, con una risa jugueteando en los ojos, pero no en los labios, - la señora mayor que está siempre sentada en el porche no me contesta nunca, y eso que le hablo muy alto... ¿Es que está sorda? - Algo no iba bien: La expresión de miedo que debería haberse reflejado en el rostro de la mujer no había aparecido. Peor aún: si sus ojos no le engañaban, en aquella cara se podía leer algo parecido al alivio. Con una sonrisa tenue, como un rayo de sol de otoño, la mujer se le acercó, como temerosa de que alguien más la oyera, y le susurró al oído:
- ¿Usted también la ve?