jueves, enero 10, 2013

Hay que cruzar el Rubicón.

 Tal día como hoy, Cayo Julio César tomó una decisión que le convertiría en un personaje clave de la Historia: desobedecer al Senado y cruzar el Rubicón. Seguramente, él sabía muy bien lo que esta acción conllevaba, pero se limitó a decir aquella famosa frase, "alea jacta est", y a espolear a su caballo para vadear el pobre cauce del pequeño Rubicón. Un río de nada. Son los hombres los que hacen importantes a las cosas.


Prefiero ser el primero en una aldea que el segundo en Roma



Me gustaría creer que los buenos propósitos que durante estos días nos hacemos para el resto del año pueden mantenerse con un poco de voluntad y esfuerzo. Citando al propio César: "Nada es tan difícil que no se pueda conseguir con coraje." 
Yo lo intento, lo intento, pero parece que intentarlo no es siempre suficiente.




Pero, recordad: Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada.