domingo, febrero 24, 2013

Tabor

"Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar". (Lucas 9,28)



La montaña, dice la Tradición, es el Monte Tabor.




Al monte Tabor subimos en taxi. Sí, sé que suena raro, pero todo tiene su explicación. Los viajes concertados son así, te llevan como al ganado, a toda prisa, y menos mal que en éste tuvimos un guía excepcional, un cristiano palestino que no se limitaba a hablar de la fría piedra sino que también comentaba para el espíritu. En este caso, parece ser que lo "típico" es que te lleven en taxi a la cumbre, sobre todo si llevas los minutos contados, (se puede subir a pie, hay un camino zigzagueante que se tarda en recorrer cerca de una hora, sin prisas, nos dijeron). Los conductores de dichos vehículos proceden de una aldea que hay en la ladera del monte, y tienen en exclusiva el servicio. Es así porque las autoridades de Israel se lo han concedido, por los servicios que prestan en el Ejército, ya que son musulmanes que militan en las filas de los judíos. 


 Una vez arriba, el panorama es espectacular.

En el Santuario tuvimos una pequeña celebración en una de las capillas laterales, precisamente la dedicada a Elías, en la que está reflejado el pasaje del Antiguo Testamento (1 Reyes 19:16-46) en el que el profeta se enfrenta al rey Acab y a los sacerdotes de Baal.


Lo que más me ha gustado del viaje a Tierra Santa ha sido el "después". Ahora, cada vez que se lee el Evangelio o escucho un pasaje de la vida de Jesús, me sitúo, mentalmente, y recuerdo la impresión que tuve al estar allí, en el mismo, exacto lugar en el que ocurrió.

Os dejo otras imágenes, del precioso ábside decorado del Santuario y del exterior del mismo...




Ah, se me olvidaba: siempre hay tiempo para un café...