lunes, julio 01, 2013

Lourdes


 He estado desde el jueves pasado en el Santuario de Lourdes, como acompañante de una peregrinación, hasta el domingo. Ya había estado en este lugar en el pasado, el mismo año en que murió mi padre, por lo que me ha traído algunos recuerdos muy agradables de la gente que peregrinó conmigo ese verano: su apoyo y su cariño en aquellos días tan tristes.
También he constatado que la memoria es lo menos fiable del mundo: no recordaba el castillo ni el río. Pero tampoco se le pueden pedir peras al olmo del cerebro, sólo estuve unas horas allí la otra vez...

Esta vez, además de participar en los diferentes actos litúrgicos, las procesiones y demás celebraciones religiosas, en los que volví a sentir el mismo ambiente cargado de fe que la primera vez, también tuve ocasión de visitar el pueblo de Lourdes, en el que se puede encontrar la presencia de Bernadette por todas partes...





Iré contando más cosas del viaje cuando asiente lo vivido y sentido, y haya dormido algo, porque llevo sueño atrasado y tengo las neuronas neuróticas.
Nos vemos por aquí...