domingo, septiembre 22, 2013

Cambio de estación


Bienvenidos al Otoño.
En el lugar en que vivo, el otoño es sinónimo de nieblas. Una puede levantarse una mañana y no ver más allá de su mano extendida durante todo el día. La niebla convierte en bocetos a carboncillo las calles estrechas de la ciudad. La culpa de todo, claro está, es del río, que nos obliga a jugar al escondite con nuestras sombras, dividiendo en dos el mundo: lo que queda en el círculo de niebla y lo que está fuera de él...
En el lugar en que viven mis sueños, el otoño es sinónimo de melancolía...