sábado, diciembre 14, 2013

De vuelta

Queridos niños, esforzados Lectores Constantes, paso a esbozar el viaje que durante los días del "puente" de la Inmaculada me ha llevado a Córdoba y Málaga. Con fotos, que leer es muy cansino ;)

Al primer conocido que me encontré fue a don Luis, al que saludé y con el que me tomé una "caña". Aunque yo siempre he sido más de don Francisco, su archienemigo, y enseguida recordé los versos:


Yo te untaré mis obras con tocino, 
porque no me las muerdas, Gongorilla, 
perro de los ingenios de Castilla, 
docto en pullas, cual mozo de camino.


La siguiente parada fue, como no, la Mezquita, perdón, Catedral, junto a la que me alojé en una habitación con excelentes vistas. Sirva para muestra un botón. Del interior no tengo imágenes, ya que estaba rigurosamente prohibido, pero hay tantas por la Red que es innecesario añadir ni una más. O podéis pinchar aquí y os llevará a una visita virtual.
Desde allí me fui a callejear por una preciosa ciudad con empedrado de "chinos", rincones llenos de macetas coloreadas que destacan sobre la blancura de la cal de la pared, patios y acequias, todas esas imágenes que el nombre de Córdoba trae a la mente...
Otro encuentro, éste buscado, fue con mi querido y admirado Maimónides. Ya que había estado en Tiberíades, durante mi viaje a Tierra Santa, visitando su tumba, qué menos que ir al lugar que le vio nacer, y así encontré esta magnífica imagen suya en una pequeña plazoleta donde se supone estuvo su casa familiar. 





Una de mis pasiones conocidas son los caballos, por lo que la visita a las Caballerizas Reales era obligatoria. Luego, el domingo por la noche, estuve en el espectáculo ecuestre, que me pareció precioso aunque se deslució un poco por culpa del frío, que nos obligó a verlo dentro de un gran recinto cerrado y techado. Tuve oportunidad de hacerme una foto con una de las estrellas, una preciosa yegua blanca que nos aguantó con toda su paciencia...


Capítulo para las comidas. Tannhäuser me recomendó las berenjenas con miel, desconociendo que soy alérgica a ésta. Pero no hubo problema, en el restaurante El Patio Andaluz, que recomiendo encarecidamente, me las pusieron sin miel, y también estaban muy ricas. 
Otra visita interesante son los Alcázares Cristianos, con sus preciosos jardines con piscinas y setos de naranjos. Si, de naranjos. Tienen también muchas cosas bonitas, como los mosaicos romanos que han ido apareciendo en las distintas excavaciones por la ciudad. Aquí una vista "aérea" desde lo más alto de la más alta torre...


Para no cansar, lo dejaré aquí y en unos días os pondré otra tanda de fotos, esta vez también en Málaga, ciudad en la que ya había estado dos veces antes, y que, como para Aleixandre, es mi Ciudad del Paraíso... 
Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos...