viernes, agosto 09, 2013

Solo cuando me río...

Los Lectores Constantes de este blog saben que una es un poquito patosilla cuando de escaleras se trata, y este verano no iba a ser una excepción. Ya conté en FB, hace unos días, mi conversación con mi madre, que, en resumen, era un plagio de una de Mafalda, (por lo que, espero, no me cobren el copirraig). A lo que voy, que el happening del viernes pasado se tradujo en un hermoso cardenal en la cadera izquierda que ocupa, (el hematoma, no la cadera), lo que un estadio de fútbol o eso me parece a mí cada vez que me lo miro. Sin embargo, y como tengo muy alto el umbral del dolor, (de eso me he enterado hoy), mal que bien seguí a lo mío, y hasta el miércoles, que fui de acompañante al traumatólogo con mi madre, no tuve más que contar. Pero hete aquí que mi progenitora A le explicó a la doctora lo de mi caída, y la buena mujer se empeñó en verme la zona afectada por el escalón, lo que se tradujo en un "volante" para pasar, por primera vez en mi vida, por los Rayos-x.
Honestamente, estaba preocupada por el resultado de la prueba. Tantas películas de irradiados a los que picaba un bicho y se convertían es superhéroes, tanto Fallout, y, sobre todo, la sospecha de que no soy humana del todo, me hacían temer que lo que tengo debajo de la piel fuera... no sé, una maraña de hilos, resortes y palancas como en los disfraces steampunk.
Soy una alarmista, ya lo sé. Todo normal y tal. Pero la bruja de la médica no se contentó con ponerme a prueba con los rayitos, no: también tengo mis sesiones de rehabilitación. Así que he empezado una relación amor-odio con los TENs, el microondas y una fisio muy maja que es la que me ha dicho lo del umbral, porque no me he quejado cuando me ha clavado los puños a ambos lados de la columna.
En fin, que lo mío es un sinvivir.

jueves, agosto 01, 2013