martes, octubre 29, 2013

Veranillo



Los que somos frioleros nos pasamos el otoño esperando el veranillo. El de San Miguel, a principios de octubre, que nos ha cobijado bajo sus alas hasta ahora, cuando el viento ha cambiado y comienza a soplar del norte, y el aliento forma nubes por las mañanas, después de una noche de edredón. 
El veranillo de San Miguel, o del membrillo, cuando se pinta de dorado la fruta y las hojas de los árboles se tiñen de rubores. El momento de la chaqueta de entretiempo, de las medias gruesas bajo las minifaldas. Las primeras botas y las primeras bufandas. Tiempo de no sé que ponerme...
Luego, a principios de noviembre, habrá otro veranillo, el de San Martín. Como el santo francés arropó al mendigo con la mitad de su capa, así esos días nos cubrirán con cielos azules y sol engañoso, con brumas y nieblas en el paso del río, con abrigos, con castañas asadas que calientan las manos, y besos que calientan los labios y el corazón.

domingo, octubre 20, 2013

Crisis de madurez



Yo no entiendo mucho de estas cosas. No sé si es crisis de madurez, porque, francamente, dudo que yo haya llegado a madurar en ningún momento. Me moriré un día con mi complejo de Peter Pan flamante y como recién estrenado. No sé si es el Otoño. Pobre Otoño, siempre te echo la culpa de mi melancolía, de mis pocas ganas, y, cuando no es a ti, a tu hermana Primavera... Parece ser que estoy destinada, como el caminante en tierras baldías, a echarle la culpa de todo a lo que pasa o a lo que no pasa, buscando otros motivos que no sean los propios pies en movimiento. Echo a andar, ¿para que?
¿Que es lo que quiero? Ni siquiera yo misma, pasajera de tantos años, lo sé, así que, ¿a quien preguntar? Me siento en la estación a esperar, en esa espera infinita, para la única cosa que he desarrollado paciencia. 
Me siento frente a un café, solo, sola, y lo endulzo con dos cucharadas colmadas de azúcar, como si no hubiera un mañana. Livin' la vida loca.

Quiero. Espero. 

viernes, octubre 11, 2013

Entradilla...


... que no entrada.

No tengo muchas ganas de bloguear. 

Se me acumulan cosas, estoy muy irritable; el Otoño invita a salir a la calle, a pasear antes de que llegue el Invierno... Todo eso (y más y más) me impiden sentarme enfrente de la pantalla vacía e intentar llenarla con palabras...

Nos vemos luego.