martes, enero 28, 2014

Margaritas a los cerdos


Dice Mateo, 7:6:  “Nolite dare sanctum canibus neque mittatis margaritas vestras ante porcos, ne forte conculcent eas pedibus suis et conversi dirumpant vos”, lo cual podría traducirse al español como “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen”. De este versículo proviene la expresión "echar margaritas a los cerdos", que, como todos sabéis, viene a significar que hay cosas que por santas, bellas o elevadas, suelen ser despreciadas por los ignorantes, por lo que hay que evitar ponerlas a su alcance. O, dicho con el refrán castizo, que "no se hizo la miel para la boca del asno".

No puedo estar más de acuerdo con el Evangelista y con el refranero. Todos los días me encuentro con gente que desprecia la bondad, la belleza, la espiritualidad; gente mezquina, que te ataca por donde cree que te va a hacer más daño: en tus creencias o tus convicciones. 
También hay otra especie de persona dañina, esa que busca estropearte el día con un comentario malintencionado en una entrada de tu blog, o en tu estado de Facebook. Gente que, simplemente, no soporta la visión de algo hermoso o bueno sin lanzarse a destruirlo. 
Pobre gente. De verdad. Me dan lástima. Siguen empeñados en recorrer el camino de la vida arrastrándose sobre el vientre, como los gusanos y las serpientes, cuando podrían echar a volar y vivir como águilas...