domingo, abril 27, 2014

Hoy hablamos de Roma.



El Janículo, en español, aunque me guste más el dulce topónimo italiano, es una colina de Roma, situada en el barrio (en MI barrio) del Trastévere. Contrariamente a lo que podáis pensar, no es una de las Siete Colinas, pero se la considera la octava, sobre todo en las guías de viajes. 
Hoy, que es un día en el que apetecía mucho estar en Roma, por motivos diversos, (sobre todo por la canonización de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II), os quiero contar algunas cosas curiosas sobre este lugar en particular.

La colina se consideró extramuros durante mucho tiempo, y su importancia se conoce ya desde los tiempos de los etruscos. En ella había un bosque sagrado, (ahora hay un hermoso arbolado en Villa Sciarra), en el que cuenta la leyenda que el dios Jano, el de las dos caras, había fundado una pequeña población. También la menciona Virgilio en La EneidaAl ampliarse el perímetro de la muralla romana por Aureliano, hacia el 270 d.C., la mayor parte de la colina pasó a integrarse con la ciudad.

El Gianicolo es muy nuestro, muy español. Tanto es así, que en él se encuentra el monasterio de San Pietro in Montorio, ordenado construir por los Reyes Católicos en el lugar que la tradición señala que fue crucificado San Pedro. Actualmente, en este edificio se encuentra la sede de la Academia de España en Roma. La preciosa iglesia tiene como principal interés un interesante templete obra de Bramante.

Justo enfrente está la fuente más grande de Roma. Tanto es así que los romanos la llaman, un poco despectivamente, il Fontanone. Os enseñaría gustosa una foto mía en ella, pero fue imposible sacarla entera. Así que os pongo una de un profesional que he encontrado en Internet. Al Fontanone venía a parar el acueducto construido por Paulo V a finales del siglo XVII, y, al decir de los vecinos del barrio, el agua que vertía era tan insípida que la expresión "acqua paola" quedó en el acervo cultural trasteverino para indicar a alguien o algo soso, "sin sustancia"...


Otra curiosidad es que desde el Gianicolo se dispara cada día, a las doce del mediodía, un cañón (de fogueo) para dar la hora exacta. En realidad, como no sea en domingo o que te pille allí, el ruido de la ciudad no te deja oírlo...

La preciosa foto de la estatua ecuestre de Garibaldi que corona estas líneas la he tomado de la página de Facebook "Trastevere". Como último apunte, la colina fue el bastión en el que se atrincheraron los seguidores de la República Romana de 1849, de corta duración, por lo que está poblada de bustos de los héroes del Risorgimento y de dos estatuas ecuestres: la antedicha a Garibaldi y otra a su esposa .