domingo, mayo 25, 2014

Registro sonoro


Están a punto de pintarme la casa, por lo que me he hecho con unas cajas de cartón y, aprovechando la semana intermedia de los exámenes, he comenzado a recoger en ellas todos esos objetos por cuya integridad física temo. Porque, como ya he dicho en otro sitio, el andamio de los pintores es un nuevo caballo de Atila, y donde descansa la pata no vuelve a crecer la hierba.
Además, he eliminado una estantería que cubría casi una pared porque este invierno, con lo del cambio climático y tal, entró agua de lluvia desde el tejado por una grieta que la estantería tapaba y, con la primavera, el moho había florecido a su gusto. Esto me ha permitido empaquetar mis libros, (casi todos los tengo en ebook también, pero me gusta el tacto y el olor de los libros de verdad), con la secreta esperanza de que descansen en sus cajas hasta que pueda colocarlos en una estantería de mi propia casa. También han sido debidamente embalados los dvds y los cds, que ya ni siquiera veo o escucho, hay que decir la verdad. Y entre unos y otros, han aparecido algunas cosas de las que ni siquiera me acordaba: el mazo de cartas del Tarot, una cajita llena de broches de damasquino que se han echado completamente a perder, y otra con cintas de audio. Me he entretenido un momento echándoles un vistazo, porque eran de esas que se compraron vírgenes y fueron grabadas con música de la radio cuando todavía no existía el mp3 ni esas cosas, y me ha dado pena echarlas directamente a la negra boca de la bolsa de basura que parecía ser su destino. Entonces, me he dado cuenta que una de ellas era aún más antigua que las demás, y he leído en la cubierta, con letra de mi padre, que había sido grabada con mi voz cuando yo tenía 3 años. 
Lo peor de escuchar esa cinta no ha sido oírme. Lo peor ha sido darme cuenta de que había olvidado la voz de mi padre.

miércoles, mayo 14, 2014

En capilla


A pocos días de los exámenes del segundo cuatrimestre, no queda otra que encomendarse a los santos. Y yo me encomiendo a la Señora y a mi santo, (que para eso nacimos el mismo día), que es patrón de los estudiantes, casualmente...

Hasta pronto.