miércoles, junio 29, 2016

Gente alegre


Hace un tiempo, por una entradilla en otro de mis blogs, alguien me comentó que había que rodearse de gente alegre.
Imagino que la persona en cuestión, a la que no tengo el gusto de conocer, como él tampoco tiene el recíproco, tenía buena intención. Pero es que a mí no me gusta la gente alegre.
La gente alegre, en general, sólo puede serlo por dos cosas: bien por ignorancia, en el sentido de tomar la vida de la forma más sencilla, sin ver más allá de sus narices, o bien por indiferencia, es decir, porque todo les resbala.

Conste que me gusta la gente divertida, que es capaz de ver la vida con optimismo, pero esa no es gente alegre, sino gente que sabe reír.
Yo, en definitiva, como bien saben los que me conocen, no soy una persona alegre.